"No hay olvido que logre cubrir mis dedos tatuados en tu cuerpo...
Tu dolor se fusionó con el fuego de mi aliento alojándose dentro y aunque cada noche agonices nunca podrás sacarme de ti."
Hoy dejo las palabras que alguna abismal noche me arrojó -cual maldición- el Diablo (uno de mis ex novios), precisamente dejando que sea otra voz la que se filtre a través de mi garganta...
¿Quién desea un exorcismo cuando las heridas resultan una tormentosa delicia?